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09 El Valle de Santiago y el proceso histórico nacional

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CAMÉMBARO
MONOGRAFÍA DEL MUNICIPIO DE VALLE DE SANTIAGO, GTO.
EDICIÓN 1935


Por Fulgencio Vargas ©
Agradecimiento especial al Sr. Arturo Ramírez Ruíz

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EL VALLE DE SANTIAGO Y EL PROCESO HISTORICO NACIONAL


Ubicada como está la población en los medios de la República, y comunicada con los centros principales y populosos del Estado, su vida política y social ha corrido pareja con el desenvolvimiento general, del país, sufriendo sus cruentas campañas al discurrir de las centurias y tomado muy directa participación en sucesos importantes de la vida nacional.

Pero sus actividades se desarrollan principalmente, desde los primeros años del siglo XIX, aquéllos que vieron el inicio de las guerras de independencia al calor de los hogares guanajuatenses, a impulsos de ardentías y abnegaciones de caudillos brotados de nuestro propio suelo.

El Bajío fue tierra propicia siempre a los defensores de la libertad mexicana. Sus famosos guerrilleros encargáronse de mantener vivo el fuego de la insurgencia no solo en tierras de Guanajuato, sino también ampliando su radio de acciones a las vecinas entidades.

Valle de Santiago fue cuartel general de guerrilleros de la talla de Albino García, Andrés Delgado “El Giro”, José Maria Magaña, Manuel e Higinio Vargas, Andrés Tamayo, Lucas Flores, Encarnación Ortiz “El Pachón”, y otros muchos. Recibió algunas veces la visita de don Francisco Javier Mina, ligado con vínculos de estrecha amistad a don Manuel Roa, padre de doña Rita Roa, con quien estuvo a punto de contraer matrimonio el insigne guerreo español, como lo hago constar en uno de mis libros. (.)

Fue precisamente en la casa de Roa donde Mina firmó la circular de 14 de septiembre de 1817, invitando a los comandantes de los cuerpos independientes del Bajío a la defensa del Fuerte de los Remedios custodiado por fuerzas del Padre Torres.

Puede y debe decirse que la casi totalidad de los habitantes de Valle de Santiago profesan ideas de independencia, y que los jefes realistas, muy principalmente Iturbide, sintieron por esta población antipatía absoluta, odio profundo que se advierte en los partes militares, en los bandos, en las simples cartas privadas.

“Existe una línea organizada en la Provincia de Guanajuato, de E. a O.E. –dice Iturbide al virrey Calleja-: Apaseo, Celaya, Salamanca, Irapuato, Silao, hasta ponerse en contacto con Lagos. Todos son pueblos que se defienden por sí. Hay otra paralela al Sur, que se separa o concurre más o menos en algunos puntos, y casi tan bien dispuesta para recibir el orden y con recursos para sostener las tropas. Pénjamo, Valle de Santiago, Salvatierra, son las jurisdicciones de dicha paralela; pero siendo la segunda la peor dispuesta de ellas, deberá dejarse para

(.).- “La Insurrección de 1810 en el Estado de Guanajuato” Pág. 114.

Lo último, para que, privándosele de las ventajas del orden y haciéndole contribuir a la guarnición de sus laterales, al mismo tiempo que se le hace útil, sufra el castigo merecido por su contumaz rebeldía”. (1)

Y en la última parte del bando publicado en Salamanca el 30 de diciembre de 1814, se expresa de este modo: “Si estos ejemplares y castigos terribles no fueren suficientes para contener los horrores decretados por los rebeldes, entraré a sangre y fuego en todo territorio rebelde; destruiré cuanto hoy es posesión de los malos. Valle de Santiago, Pénjamo, Pueblo Nuevo, Piedragorda, Santa Cruz, etc..., etc., dejarán de existir” (2)

Fue, asimismo en Valle de Santiago donde Agustín de Iturbide, antes de su execrable comandancia militar de Guanajuato, alcanzó el triunfo y el mando por el ambicionados, con la captura de Albino García, el 5 de junio de 1812, en la que intervinieron como directos aprehensores, José Miguel Uribe, cabo del Regimiento de Dragones de Puebla, y Miguel Sardineta, granadero de la Corona. (.)

En el parque respectivo, Iturbide habla así: “A las dos de la mañana llegué a dicho Valle, y a las cuatro tenía en mi poder al “capitán general” don Albino García y a su hermano el “brigadier” don Panchito, así lo nombran por aquellos países…No puedo formar un cálculo seguro de los que murieron, porque como estaban en diversas casas, calles y plazas, es muy difícil; pero creo llegarán, y tal vez excederán de trescientos, con inclusión de más de trescientos cincuenta que mandé pasar por las armas”.

Múltiples hechos de armas, ejecuciones de insurgentes en masa, copiosas juntas de guerrilleros tuvieron por teatro la población de que me ocupo, y saldría de los límites trazados a este escrito si quisiera hablar detalladamente de lo allí acaecido en los dos periodos de la guerra de insurrección. Básteme recordar, que anticipándome a la misma ciudad de México, el antiguo jefe realista don Anastasio Bustamante proclamó la independencia de la Hacienda de Pantoja el 19 de marzo de 1821.

Ya establecido el régimen republicano, Valle de Santiago se adhirió desde luego a sus principios, no como simple integrante de una entidad federativa, y conforme a los preceptos de la Constitución de 1824, sino por arraigadas y constantes simpatías a un modo de ser que estaba en relación con antañosos deseos de libertad efectiva y completa. El pueblo que había sido insurgente, vituperado y escarnecido por los realistas (don Agustín de Iturbide a la cabeza), suspiraba por un gobierno que, a más de encontrarse desligado de vínculos coloniales, tuviera por cimiento el sistema administrativo calificado de útil y necesario por Morelos para un país en camino de justificada independencia.

(1).-“Correspondencia y diario militar de Iturbide” Tomo II. Pág. 15
(2).-La misma obra y el mismo tomo. Pág. 316.
(.).-“Correspondencia y diario militar de don Agustín de Iturbide”. Tomo I. pág. 73


No es raro, pues, que el nuevo régimen, aprobado y defendido por guanajuatenses como el general don Luis Cortazar y Rábago, encontrase en el Valle terreno propicio a su implantación y futuro desarrollo, y que muchos connotados hijos de la región aprestáranse a consolidarlo, ya por medio de sus personas, ya valiéndose de sus influencias e intereses para el mejor logro de sus aspiraciones.

Y cuando en México se desenvolvieron los fenómenos históricos de la Reforma, la Intervención y el Segundo Imperio, los hijos del valle distinguiéronse por su valentía por su desinterés, por su verdadero patriotismo. Fue entonces cuando acordándose de las pasadas luchas en el periodo de la insurgencia, aparecieron las guerrillas con jefes indomables como Trinidad Villagómez y Luis Ortega, quienes a su valor y osadía emparejaron sus firmes principios de liberales sin reproche.

Don Pedro González señala un rasgo significativo en la vida de un hombre de influencia y de dinero de aquella ciudad. “Don Vicente Cervantes, además de gran patriota, fue un filántropo. Al anunciarse la invasión francesa se presentó al gobernador del Estado, que lo era don Manuel Doblado, y le entregó veintitantos mil pesos que había realizado de sus intereses, para que los dedicara a la guerra, con la única condición de que se aceptara también a su persona como uno de los defensores de la patria, para cuyo efecto pedía la debida colocación en las tropas del Estado. Después de hecha toda la campaña, volvió a su pueblo y entonces el señor Antillón, para recompensar de algún modo sus servicios, lo nombró receptor de rentas, pues Cervantes no aceptó que se le conociera como deuda pública la cantidad que dedicó a la campaña, y murió en completa pobreza”.(.)

Conocidas las ideas republicanas de los hijos de Valle de santiago, y sabedores los franceses de los grandes auxilios que en dinero y mercadería allegaban a la buena causa no pocos vecinos acomodados del lugar, cuando el general Bazaine estuvo allí por tercera vez, el 24 de enero de 1864, impuso una multa de diez mil pesos por la entrada de frecuentes republicanos y mandó poner en la cárcel de aquella población, después en el convento de los agustinos en la inmediata Salamanca, a los señores “Crescencio Saavedra, Ignacio Cerón, Vicente González, José María Rincón, Rafael Vallejo, Rafael Tavera, Pedro Ledesma, Rafael Álvarez, Manuel García Dueñas, Daniel Arévalo, Rafael Fonseca y Albino Tavera”.

El detalle de este penoso incidente puede verse en el capitulo “Un rasgo de valor”, que figura en mi libro: “Anecdotario de Provincia”.

Los postreros movimientos revolucionario, si bien carecen de importancia tratándose de hechos de armas notables acaecidos en Valle de Santiago, si la tienen al respecto de contribución personal y material. Desde el comienzo de la lucha encabezada por Don Francisco I. Madero, se sintió en el Valle una corriente de marcada simpatía por las ideas redentoras de la verdadera democracia, ideas

(.).-“Geografía local del Estado de Guanajuato”, pág. 235.

Que al activar el exterminio de longeva dictadura, brindaban al país con un futuro de principios igualitarios y con un franco y decidido apoyo a las masas populares, tan ávidas de conocimientos como de trabajo bien remunerado, de directa participación en el complejo organismo de la cosa pública.


AST v23.12 última actualización el 10 de abril 2017 ::: Autor: Arq. Antonio Silva Tavera MGPA/ MAC | asilvat@valledesantiago.org.mx

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